Wagner explicó que el paciente presentaba un cuadro de extrema excitación, presuntamente bajo los efectos de sustancias, y que al intentar colocarle oxígeno mordió violentamente a la trabajadora de la salud, provocándole la amputación de una falange del dedo.
La enfermera recibió atención médica inmediata, realizó la denuncia correspondiente y permanece con licencia, mientras se activaron los protocolos sanitarios y legales.
La directora expresó su profunda preocupación por el aumento de hechos de violencia y remarcó la necesidad urgente de contar con custodia policial permanente para resguardar al personal de salud.